11 Sep El nervio vago explicado de forma sencilla
En los últimos años, el “nervio vago” se ha convertido en un término popular en redes sociales, a veces rodeado de promesas exageradas. Vamos a explicarlo de forma sencilla y ajustada a lo que realmente sabemos sobre él, porque entenderlo puede ayudarte a comprender mejor muchas de las sensaciones corporales que aparecen en el estrés, la ansiedad o el trauma.
¿Qué es?
El nervio vago es el nervio más largo del sistema nervioso autónomo. Recorre el cuerpo desde el tronco cerebral hasta el abdomen, conectando con órganos como el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Es el principal “cable” de comunicación del sistema parasimpático, esa parte del sistema nervioso encargada de favorecer la calma, el descanso y la recuperación, en contraste con el sistema simpático, encargado de la activación y la respuesta de alerta.
¿Por qué es tan relevante en el trabajo con trauma y ansiedad?
Cuando el nervio vago funciona con buen “tono” (es decir, responde con eficacia y flexibilidad), el cuerpo puede pasar con más facilidad de un estado de alerta a uno de calma cuando la situación lo permite. Sin embargo, en personas que han vivido estrés sostenido o trauma, esta capacidad de regulación puede verse afectada: cuesta más “bajar” del estado de activación, incluso cuando ya no hay ningún peligro real.
La teoría polivagal, en pocas palabras
El investigador Stephen Porges propuso la teoría polivagal, que describe distintos estados del sistema nervioso: uno de conexión y calma (ligado al nervio vago ventral), uno de activación defensiva (lucha o huida) y uno de bloqueo o desconexión ante amenazas muy intensas (una rama más primitiva del nervio vago). Esta teoría ha tenido mucha influencia en el trabajo terapéutico con trauma, porque ayuda a entender por qué algunas personas, ante el estrés, no solo se activan, sino que a veces se “apagan” o desconectan.
Lo que sí y lo que no
Es importante ser precisos: estimular el nervio vago no “cura” el trauma ni sustituye un proceso terapéutico. Lo que sí puede hacer es ayudar a mejorar la flexibilidad del sistema nervioso para pasar de la alerta a la calma con más facilidad, como parte de un trabajo más amplio de regulación emocional.
Entender el papel del nervio vago no pretende darte un motivo más para “controlar” tu cuerpo, sino ayudarte a comprender que esas dificultades para relajarte, esa sensación de alerta constante, tienen una base fisiológica real, y que existen formas de trabajar sobre ella.
En el próximo artículo del blog encontrarás actividades concretas para ayudar a regular el nervio vago en tu día a día.
En Orukami Psicología integramos esta comprensión del sistema nervioso en el trabajo terapéutico con trauma. Si quieres saber más, puedes consultarnos aquí.
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