21 Ago Qué es realmente el trauma
Cuando hablamos de trauma, es fácil pensar solo en grandes catástrofes: accidentes graves, guerras, agresiones. Y aunque esas experiencias sí pueden generar trauma, la psicología clínica actual entiende el concepto de una forma más amplia. El trauma no depende únicamente de lo que objetivamente ocurrió, sino de cómo el sistema nervioso de esa persona, en ese momento concreto de su vida, pudo (o no pudo) procesar y responder a lo sucedido.
No es el suceso, es la respuesta del sistema nervioso
Una misma situación puede ser traumática para una persona y no serlo para otra, dependiendo de factores como la edad, el apoyo disponible en ese momento, o si hubo posibilidad de reaccionar (huir, pedir ayuda, defenderse) o si la persona quedó completamente desbordada sin recursos para responder. Por eso, dos personas que viven “lo mismo” pueden tener consecuencias psicológicas muy distintas.
Trauma con “T mayúscula” y con “t minúscula”
Es útil distinguir entre:
- Trauma con T mayúscula: sucesos claramente identificables y de gran intensidad (accidentes, agresiones, catástrofes, pérdidas súbitas).
- Trauma con t minúscula: experiencias que, de forma aislada, pueden parecer menores, pero que repetidas o sostenidas en el tiempo —negligencia emocional, humillaciones constantes, un vínculo de apego inestable durante la infancia— generan un impacto acumulativo tan real como el de un suceso único más evidente.
Este segundo tipo es, con frecuencia, el que pasa más desapercibido, porque no hay “un momento concreto” que señalar, sino un patrón sostenido que fue moldeando la forma de relacionarse, de sentir seguridad o de regular las emociones.
¿Qué tienen en común?
En ambos casos, lo característico del trauma no es solo el recuerdo de lo ocurrido, sino que la experiencia queda almacenada de una forma que sigue afectando al presente: reacciones corporales desproporcionadas, dificultad para confiar, hipervigilancia, o patrones relacionales que se repiten sin que la persona sepa muy bien por qué.
Por qué es importante entenderlo así
Ampliar la definición de trauma no es “quitarle importancia” a las grandes catástrofes, sino reconocer que el malestar de muchas personas que no han vivido un suceso dramático, pero sí una historia de desprotección sostenida, es igual de legítimo y merece el mismo cuidado terapéutico.
Si sientes que tu historia no encaja en la idea de “trauma” que tenías en mente, pero reconoces un impacto sostenido en cómo te relacionas o te sientes contigo mismo/a, puede merecer la pena explorarlo con acompañamiento profesional.
En Orukami Psicología trabajamos tanto el trauma de sucesos concretos como el impacto acumulativo de experiencias sostenidas en el tiempo. Si quieres saber más, puedes consultarnos aquí.
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